EL SEGURO DE VIDA

El seguro de vida es un contrato en virtud del cual una compañía aseguradora, a cambio del cobro de una prima, pagará a los beneficiarios del seguro la contraprestación económica que se haya pactado en la póliza, para el caso de que se produzca la muerte del asegurado (seguro de fallecimiento), o en el caso de que el mismo viva todavía en una determinada fecha (seguro de supervivencia).

Clases

Seguro de fallecimiento. Mediante el mismo se asegura que los beneficiarios cobren un capital, o una renta periódica, cuando se produzca el fallecimiento del asegurado, y siempre que la póliza se encuentre todavía en vigor. Por el contrario si el asegurado fallece cuando la póliza ya vencida, los beneficiarios no podrán reclamar a la aseguradora contraprestación económica alguna.
Es habitual que este tipo de seguro cubra también otras contingencias que le puedan acontecer al asegurado, como las coberturas por invalidez y de accidentes.

Seguro de supervivencia (“seguros de ahorro”).
Al contrario de lo que sucede con el seguro de fallecimiento, si el asegurado todavía vive tras la finalización de la vigencia de la póliza, la compañía aseguradora tendrá que abonar el capital, la renta u cualesquiera otras prestaciones pactadas en el contrato.

Dentro de esta modalidad de seguro de vida se pueden diferenciar los siguientes tipos:

1.- Seguros Unit linked:Son aquellos en virtud de los cuales el tomador asume el riesgo de la inversión realizada. El tomador entrega cantidades de dinero a la compañía aseguradora, para que la misma invierta las mismas en participaciones de instituciones de inversión colectiva, y otros activos financieros elegidos por el tomador del seguro, quien soporta el riego de la inversión realizada. El tomador invierte en un seguro de vida y designa los activos en los que quiere invertir, mientras que la aseguradora ostenta la titularidad de esto activos y los asigna a la póliza.

Es muy importante que antes de adoptar la decisión de contratar uno de estos seguros, el consumidor analice con detenimiento cual es la liquidez de la suma asegurada (en forma de rescate, reducción o anticipo). En concreto, en cuanto al rescate, hay que estudiar cual son las condiciones de ejercicio y las posibles penalizaciones aplicables.

2.- Planes de previsión asegurados (PPA): Son contratos de seguro individuales sometidos a un régimen jurídico y fiscal similar al de los planes de pensiones.

La principal característica de este contrato, que le diferencia por ejemplo de los seguros de fallecimiento, es que la figura del tomador, asegurado y beneficiario debe ser siempre la misma persona. No obstante lo anterior, la cobertura que cubre la contingencia de fallecimiento pude generar contraprestaciones, como los planes de pensiones, de viudedad, orfandad, en favor de otros herederos o personas designadas.

Mediante estos seguros sólo se pueden cubrir las mismas contingencias permitidas para los planes y fondos de pensiones, es decir jubilación, fallecimiento, incapacidad laboral permanente y dependencia, pero siendo siempre la cobertura principal la de jubilación.

Sólo se puede rescatar el capital y los intereses generados, antes de producirse la jubilación del asegurado, en casos excepcionales de desempleo de larga duración y enfermedad grave del asegurado. El seguro deberá garantizar el cobro de intereses.

Las primas abonadas por el tomador del seguro se pueden reflejar en la declaración de la renta, aplicándose como una reducción en de la Base Imponible del IRPF, con un límite máximo de 8.000 euros anuales.

3.- Planes individuales de ahorro sistemático (PIAS): Son seguros individuales de ahorro a largo plazo, mediante el cual el tomador se garantiza que cobrará una futura renta vitalicia anual, en el caso de vivir todavía en la fecha determinada en la póliza. No es necesario que la fecha de inicio del cobro de la renta esté vinculada a la jubilación del tomador del seguro. Estos seguros también pueden cubrir la contingencia de fallecimiento. Igual que sucede con los PPA, el tomador del seguro, asegurado y beneficiario debe ser la misma persona.

Las primas satisfechas a los PIAS no pueden superar el límite anual de 8.000 euros, y el importe total de las primas pagadas acumuladas no puede superar la cuantía total de 240.000 euros.

A diferencia de los PPA las primas abonadas anualmente por el tomador, no sirven para reducir la base Imponible del IRPF. El atractivo fiscal de este tipo de seguros, es que el contribuyente no tributa por los intereses generados por el capital invertido, hasta el momento en el que se comience a cobrar la renta vitalicia pactada con la aseguradora. Además de la renta anual que se cobre el tomador sólo tendrá que tributar por un porcentaje de la misma (rendimiento de capital mobiliario), según la edad que tenga en la fecha fijada en el contrato para tener derecho a comenzar a cobrar la renta vitalicia. En el contrato se puede pactar la posibilidad de que el tomador realice rescates totales o parciales del capital invertido y los intereses generados, aunque en estos casos perderá todo o parte de los beneficios fiscales antes mencionados.

4.- Rentas vitalicias: son seguros mediante los cuales el asegurado se garantiza el cobro de una renta durante todos los años de su vida, pudiendo adaptarse la misma a sus circunstancias familiares, y además contratar prestaciones adicionales en caso de fallecimiento.

5.- Seguros mixtos: Mediante estos contratos la compañía de seguros pagará a los beneficiarios la prestación pactada en la póliza, en el caso de que produzca el fallecimiento del asegurado (seguro fallecimiento), y también el pago de una prestación económica en el caso de que el asegurado viva todavía en una determinada fecha (seguro supervivencia).

Recomendaciones

Los seguros de vida, sobre todo los de “ahorro”, pueden ser productos financieros de muy difícil comprensión para un consumidor con pocos conocimientos financieros.

Lo primero que hay que hacer es analizar si necesitamos contratar alguno de estos seguros, si nos podemos permitir pagar las primas exigidas por la compañía aseguradora, según nuestra situación económica, y si es el medio más adecuado y rentable para realizar nuestras inversiones.

Antes de firmar la póliza es indispensable leer con detenimiento las condiciones particulares y generales de la misma, para conocer cuales son sus coberturas y los supuestos de exclusión del pago de la contraprestación económica pactada en caso de siniestro.

Cuestionario de salud : en la gran mayoría de los casos las aseguradoras antes de contratar un seguro de vida, exigen al asegurado que cumplimente un cuestionario de salud. Para evitar problemas en el futuro, por que la compañía deniegue el pago de la contraprestación económica pactada por no haber informado de la existencia previa de enfermedades o problemas de salud, es muy importante que el asegurado conteste con claridad y exactitud a todas preguntas planteadas por la asegurada. El cuestionario tiene que realizarse por escrito y ser firmado por el asegurado, ya que en caso contrario no tendrá validez jurídica.

Rentabilidad y riesgo de la inversión: en el caso de los seguros de “ahorro” hay que tener en cuenta cual es la rentabilidad del producto ofrecida por la compañía aseguradora, cuales son los riesgos de la inversión realizada, teniendo en cuenta que “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”.

Hay que tener en cuenta cuales son los gastos de administración que repercutirá la compañía aseguradora, dado que supondrá una reducción de la rentabilidad de la inversión realizada.

Liquidez: los seguros de vida ofrecen mecanismos que otorgan liquidez al tomador respecto de la suma asegurada, conocidos como derechos de rescate, reducción y anticipo. Hay que analizar cuales son las condiciones para poder utilizar estos mecanismos de liquidez, y cuales son las penalizaciones que se le aplicarán al tomador del seguro.

Participación en beneficios: un seguro de vida puede proporcionar una rentabilidad adicional a la garantizada, en función de los resultados de las inversiones de la entidad asignadas a la póliza. La compañía de seguros está obligada a informar al tomador sobre las fórmulas matemáticas de cálculo de este reparto y de asignación de esta participación. En caso de duda el consumidor puede exigir a la aseguradora todas las aclaraciones que fueran necesarias.

Fiscalidad: antes de contratar un seguro de vida es importantísimo conocer cual es la fiscalidad aplicable a los mismos, teniendo en cuenta que la misma puede cambiar en el futuro de producirse reformas legislativas. Ante cualquier duda se pueden solicitar aclaraciones a la compañía de seguros, o dirigirse a la Agencia Tributaria para solicitar información al respecto.

Registro de Seguros de Vida

Es un registro público dependiente del Ministerio de Justicia, gestionado por el Registro General de Actos de Última Voluntad de la Dirección General de los Registros y del Notariado, cuya finalidad es suministrar información a los posibles interesados en conocer si una persona fallecida tenía contratado un seguro de vida, así como la entidad aseguradora con la que lo hubiese suscrito, de tal forma que los posibles beneficiarios se puedan dirigir a la aseguradora para reclamar el pago de la contraprestación económica que estuviera cubierta por la póliza de seguro.

La información contenida en este Registro goza de presunción de veracidad respecto de la existencia del contrato, a efectos informativos, salvo prueba en contrario por parte de la compañía aseguradora.

En este Registro se deberán inscribir todos los seguros de vida con cobertura de fallecimiento, así como los seguros de accidentes en los que se cubra la contingencia de la muerte del asegurado, ya sean pólizas individuales o colectivas. No obstante lo anterior no se inscribirán en este Registro, aquellos seguros de vida en los que el tomador y el beneficiario sean la misma persona (PIAS, PPA, etc).

En el Registro se recogerán los datos identificativos tanto del tomador como de la compañía aseguradora, así como el número de póliza y el tipo de cobertura asegurada.

Este registro es público por lo que puede acceder al mismo cualquier persona interesada en obtener información acerca de sí una persona fallecida tenía contratado un seguro para caso de fallecimiento y de la entidad aseguradora con quien esté suscrito.

El acceso al Registro sólo podrá realizarse una vez fallecido el asegurado, previa acreditación de tal circunstancia, y siempre que hayan transcurrido quince días desde la fecha de defunción. Los datos se encuentran disponibles en el Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento durante un plazo de 5 años desde la fecha de la defunción.

El certificado de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento

Es el documento público que acredita los contratos vigentes en que figuraba como asegurada la persona fallecida y con qué entidad aseguradora. En caso de que la persona fallecida no figurase como asegurada en ningún contrato, tal extremo se hará constar expresamente en el certificado que se emita.

Documentación y requisitos necesarios.
La solicitud se puede solicitar presencialmente, por correo postal o por internet (con firma electrónica). La solicitud no podrá presentarse hasta transcurridos 15 días hábiles desde la fecha del fallecimiento.

Junto a la solicitud se tendrá que aportar un Certificado Literal de Defunción, que habrá de ser original o fotocopia compulsada, expedido por el Registro Civil correspondiente a la localidad en que la persona haya fallecido, y en el que deberá constar necesariamente el nombre de los padres del fallecido, así como el justificante del abono de la tasa (3,78 €).

Para más información sobre este Registro pueden acceder a la página del Ministerio de Justicia (www.mjusticia.gob.es), a través de la cual también se podrá la solicitud de forma telemática.

Carlos Palomares

Autor: Carlos Palomares

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