CÓMO COMPRAR UN TELEVISOR Y NO MORIR EN EL INTENTO

ANÁLISIS DE LAS ÚLTIMAS TECNOLOGÍAS EN EL MERCADO

¿Recuerda? Hubo un momento en el que si usted quería comprar un televisor, solamente era necesario tomar dos decisiones: su tamaño, que se expresaba en número de pulgadas, y la marca. Atrás quedaron aquellas fáciles decisiones del comprador de una ‘tele de tubo’ con el nacimiento de los ‘televisores planos’, como se llamaron inicialmente a aquellos que dotados de nueva tecnología desterraban para siempre el tubo, cambiando ya de paso la fisonomía de nuestro salón. Hoy en día, la última tecnología ha llegado a los hogares y los televisores que se ofrecen para el público medio ofrecen un amplio abanico de posibilidades entre las que se tendrá que decidir el consumidor. Más allá de marca o tamaño, habrá que decidir por la tecnología utilizada, la definición, velocidad de refresco, posibilidades de conectividad y hasta por la forma del mismo, pues desde hace ya unos años existen en el mercado televisores planos y curvos. No desesperen. Los mejores consejos vuelven a ser los de la información, siempre le vendrá bien estar mínimamente informado sobre estas posibilidades, y la de acudir a un establecimiento profesional donde, además de asesoramiento, estará cubierto ante cualquier tipo de eventualidad. Más allá de este consejo, con el presente artículo queremos facilitarles desde la Unión de Consumidores de Madrid-UCM algo de información sobre las diferentes posibilidades que se le ofrecen en la actualidad a la hora de hacerse con un televisor.
La primera decisión y quizás la más importante es decidirnos por el tipo de tecnología que queremos para nuestra pantalla, pues esta condición determinará muchas de las posteriores y nos marcará el precio final del mismo. En la actualidad podemos optar por televisores de plasma, LED, LCD, OLED o QLED, siendo estos dos últimos los más novedosos y por los que están optando los fabricantes para sus televisores de más alta gama.

Tipo de pantalla
En este punto tenemos que señalar que los televisores de plasma están prácticamente en extinción porque las prestaciones que ofrecen son inferiores a las de sus competidores en el mercado. Así, puede hacer una criba inicial. Los televisores LED o LCD son, por lo general, más económicos y los OLED o QLED suelen ser de una gama más alta y, por l tanto, más caros que los anteriores.

Básicamente, la diferencia entre unas y otras se encuentra en la forma en la que iluminan estas pantallas. Así, las pantallas LCD cuentan con luz fluorescente que bloquea los píxeles de la pantalla, mientras que las de LED tienen un funcionamiento parecido, si bien cambian el tipo de bombilla con el que iluminar, consiguiendo un mejor rendimiento energético. Entre las dos, por lo general, las LCD son más económicas que las de LED.

En la gama siguiente, y dependiendo del fabricante, podrán optar por un televisor OLED (Organic Light_Emitting Diode) o QLED (Quantum Dot Light Emitting Diode), tecnologías bastante similares en cuanto a rendimiento: mayor fidelidad de color, contrastes mejorados y unos negros mucho más puros, uno de los debe de las tecnologías anteriores. Sin entrar en el detalle técnico, la gran diferencia viene determinada porque en estas pantallas consiguen que los píxeles sean iluminados individualmente, frente al iluminado global de las tecnologías anteriores. Cierto es que las pantallas OLED se iluminan a sí mismas, mientras que las QLED siguen necesitando, en la línea de los LCD, una fuente de iluminación externa, lo que condiciona en cierto modo su diseño.

Resolución
Otra de siglas. Si se enfrenta usted a un catálogo de televisores comenzará a ver siglas como HD Ready, Full HD, 4K o SHUD, dependiendo del fabricante del que se trate. Estas siglas vienen a definir la resolución de la pantalla, que condicionará la calidad de la imagen que recibimos. Las HD Ready tienen una resolución de 1280×720 píxeles y es la utilizada en los televisores de gama más baja. Esta tecnología ha sido ya claramente superada pero sigue en el mercado, como una buena elección si nuestro presupuesto es ajustado. La siguiente opción son los televisores Full HD, con una resolución de 1920×1080 píxeles, siendo en buena medida la opción de la gama media. Por encima, el renombrado 4K o el SHUD (dependiendo del fabricante usan una u otra tecnología) que alcanzan una resolución de 3840×2160 píxeles. Es la opción de los televisores de alta gama si bien hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de los contenidos que se nos ofrecen no llegan a esta resolución, por lo que solo sacaremos el máximo rendimiento a nuestro televisor en un número limitado de contenidos. Algunas plataformas de contenidos bajo demanda comienzan a ofrecer los mismos en 4K, lo que optimizará sin duda el rendimiento de estos televisores.

Soporte HDR
Otra de las grandes novedades con mayor aceptación en las ferias del sector es el soporte de vídeo HDR (High Dynamic Range), una tecnología que mejora la fidelidad de los colores, potenciando a éstos para que sean más vivos, obteniendo además negros más negros, lo que se traduce en que los detalles son mucho más apreciables en la imagen. En cualquier caso, y como sucede con el 4K, hay que señalar que los contenidos ofrecidos actualmente en nuestro país no llegan a este nivel de tecnología por lo general, aunque cada vez son más la emisiones o los reproductores con los que alcanzarla.

Tamaño
Uno de los grandes errores entre muchos consumidores se produce a la hora de elegir el tamaño de nuestra pantalla. En este caso hay que señalar que el tamaño es importante, pero huyendo de aquello de ‘burro grande, ande o no ande’. Lo más importante a la hora de seleccionar el tamaño de una pantalla es la distancia que separa desde donde vayamos a estar situados con respecto a la misma. De poco nos servirá tener una pantalla de 70 pulgadas, si tenemos metro y medio desde el sofá al televisor. No lo dude, mida la distancia y acuda a uno de los muchos gráficos que se encuentran en la red o en cualquier establecimiento profesional. En los mismo, se le señala el tamaño idóneo de la pantalla dependiendo de dos factores: la distancia y el tipo de televisor (LED, LCD, OLED, FullHD, 4K…)
Evidentemente el tamaño condiciona también el precio final del aparato y cuantas más pulgadas tenga la pantalla, más necesarias serán las tecnologías empleadas.

¿Planos, curvos, 3D?
Además de en el grosor o en la tecnología empleada, una de las grandes novedades introducida ya hace unos años fue la aparición de las pantallas curvas, una revolución tan llamativa como lo fue pasar de las televisiones de tubo a las planas.
Pasada la efervescencia de la novedad, lo cierto es que las pantallas curvas no terminan de conquistar el mercado y están, según los expertos, ya en retroceso, lo que podría llegar a su desaparición sino se revierte la tendencia actual. Lo cierto es que las pantallas curvas proporcionan una mayor inmersión y un mayor ángulo de visión, los que las hace por ejemplo ideales como monitores de ordenador, porque normalmente la distancia que nos separa de los mismos es corta. Sin embargo, en televisores, y según el sector, la experiencia es realmente satisfactoria en pantallas muy grandes (hablan de 70 pulgadas) y sentados frente a los mismo, perdiendo calidad si no estamos completamente sentados.
Fuera como fuese, las pantallas curvas siguen teniendo su público, déjese asesorar y, con la información en la mano, decida.
Otra opción en extinción son los televisores 3D que aparecieron de nuevo en el mercado hace unos años y que no han conseguido la aceptación del público.

Otras decisiones
Más decisiones, es posible que todavía no sepa qué es un Smart TV, pero será una de las primeras preguntas que le hará vendedor. Bien, los Smart TV o televisores inteligentes multiplican las posibilidades tradicionales de las televisiones, gracias a que pueden conectarse a internet, con todo lo que ello conlleva. Podrá navegar desde el televisor, acceder a su correo electrónico o redes sociales, descargar contenidos directamente para su visualización o almacenamiento, instalar software, disfrutar de aplicaciones o compartir contenidos multimedia con otros dispositivos en el hogar, como por ejemplo ver esas fotos o vídeos que hace con el móvil en la pantalla de su salón.

Para que todo eso sea posible, cada fabricante ha optado por un sistema operativo determinado: Android, Tizen, webOS, FirefoxOS… Bien, cada uno tiene sus características, sus defensores y sus detractores, pero lo cierto es que las prestaciones son bastante similares en cada uno de ellos. En cualquier caso, no podrá elegir, pues el sistema operativo viene determinado por cada fabricante, por lo que si usted elige una determinada marca, el sistema operativo ya le vendrá instalado y no podrá ser elegido.

Por último, en cuanto a la conectividad, la mayoría de los televisores combinan varias posibilidades como lectores de USB y conectores HDMI, incorporando algún euroconector para dispositivos más antiguos e incluso, las clásicas RCA.
Estando ya mínimamente informado sobre la oferta actual en televisores, analice cuáles son sus necesidades, tenga en cuenta su presupuesto y déjese asesorar por un buen profesional, que le indicará qué es lo que más se acerca a ambos condicionantes.

Patricia Esquiliche

Author: Patricia Esquiliche

Share This Post On