PRODUCTOS MILAGRO

Diez consejos contra el falso milagro

 

Da igual a la que hora que ponga la tele, oiga la radio, se conecte a internet o lea determinadas revistas, en cualquier momento estará frente a una publicidad de algún producto que le promete perder esos kilos que lleva tiempo queriendo perder, quitarse casi de inmediato ese dolor de cabeza que lleva horas martilleándole o, incluso, mejorar una vida sexual que ya daba usted casi por perdida. Son los denominados productos milagro, aquellos que sin ser medicamentos, nos llegan a través de la publicidad como la solución para algún problema sanitario, como prevención y, para más inri, tratamiento de ciertas enfermedades, mejoras en el estado físico o mental del usuario y, en definitiva, prácticamente cualquier mejora para su cuerpo o mente que pudiera usted imaginar. Ahora bien, ese tipo de productos se autoatribuye una serie de propiedades sobre el organismo que no han sido demostradas científicamente y, por tanto, no están legalmente autorizadas como medicamento, cosmético o producto sanitario. Sin ser presentadas como tal, su comercialización no está prohibida, por lo que la normativa ha puesto el foco en la forma de publicitar este tipo de productos, para acabar con los posibles engaños.

Con un poco de lógica, prudencia y atendiendo a estos diez simples consejos, le será más fácil escapar del falso milagro:

1.- Todos podemos ser víctimas, pues los denominados productos milagro abarcan un amplio abanico de tratamientos, copando casi la totalidad de las dolencias a las que pueden ir dirigidos: la obesidad, el insomnio, los ronquidos, la caída del pelo, los dolores de espalda, el cáncer, la artrosis, etc.

2.- Utilice la lógica.- La lógica es buena consejera. Desconfíe de productos que prometan, por ejemplo, soluciones milagrosas contra enfermedades para las que aún no se ha encontrado remedio o acabar con  la obesidad sin hacer dieta.

3.- Atento a los componentes. Es cierto que muchos de estos productos se basan en componentes naturales, pero eso no significa que no puedan producir efectos secundarios en el usuario, como alguna alergia.

4.- No son medicamentos. Los productos milagro, por definición, no son medicamentos. Si lo fueran, tendrían que acreditar científicamente sus efectos curativos, haber sido testados y mostrar toda la información obligatoria para los medicamentos.

5.- De venta en farmacias. Muchos de estos productos se llegan a vender en farmacias, pero la frase comercial “de venta en farmacias” no asegura la eficacia del producto.

6.- Consulte con profesionales. Con la salud no se juega, consulte siempre con su médico o con un farmacéutico de confianza sobre un producto supuestamente beneficioso para la salud. No lo utilice sin consultar.

7.- Conozca la empresa. Otro buen consejo es fijarse en la empresa que lo comercializa, que debe aparecer siempre en el etiquetado. Desconfíe cuando no sea así o cuando únicamente se proporciona un apartado de correos o un número de teléfono. Esto impide que el consumidor, si desea poner una reclamación, sepa dónde dirigirla.

8.- No los compre por internet. Olvídese de comprar este tipo de productos por correo, teléfono o internet, sobre todo aquellos que prometen acabar con alguna enfermedad. Volvemos al punto 6, consulte con su médico.

9.- Publicidad engañosa. Volvemos a tres premisas que le harán la vida más fácil como consumidor: información, lógica y prudencia. No se deje engañar por publicidad engañosa, tipo “adelgace tantos kilos en apenas tantas semanas y sin hacer dieta”. No crea tampoco los testimonios que se le presentan, recuerde que es publicidad y son actores.

10.- No lo dude, reclame. Recuerde que como consumidor le ampara una serie de derechos, reclame cuando crea que ha sido engañado y recuerde que el gabinete jurídico de la Unión de Consumidores de Madrid-UCM está a su disposición.

 

Carlos Palomares

Author: Carlos Palomares

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